Nájera XVI Encuentros internacionales del medievo

Normativa y autoridad en la ciudad medieval atlántica (y más allá)

Gran parte de la sofisticación de la esfera pública que se alcanzó  en la Baja Edad Media, tanto en el ámbito estatal como local, provino de la práctica legal y del discurso que generó. En el período comprendido entre 1250 y 1550, se produjeron cambios muy  rápidos en la historia jurídica y política de las comunidades urbanas. Las leyes se pusieron por escrito y se crearon otras muchas nuevas. Las personas acudieron, cada vez con mayor frecuencia,  a los tribunales públicos, y se dictaron  muchas más sentencias. Si bien ya se ha estudiado con profusión la capacidad jurídica de los señores, reyes y emperadores, así como las ciudades estado italianas, todavía no se ha realizado una comparación sistemática del derecho urbano y las prácticas legales en la Europa atlántica.

En todas partes, los vecinos (ya pertenecieran a la elite urbana, al común o a los más desfavorecidos) se involucraron en la actividad política de la ley escrita, lo que en sí mismo los vinculó a las redes políticas de la ciudad. Aun cuando esta participación no fuera deseada y tuviera lugar en contextos de sometimiento y discordia, el ámbito legal urbano afectaba a todos en la Baja Edad Media. Igualmente, los especialistas del derecho se involucraron en la creación del pensamiento político sobre las prácticas legales y el gobierno de las ciudades, lo que produjo numerosos tratados sobre “cómo deberían gobernarse las
ciudades”.

La creciente producción de textos legales en las ciudades bajomedievales (sentencias, acuerdos, ordenanzas, tratados y registros legales) permite a los historiadores estudiar la historia política del derecho en un contexto urbano. Por lo tanto, invitamos a los expertos en esta temática a reflexionar sobre las siguientes preguntas:

¿Quién tomaba la iniciativa para legislar en la ciudad medieval? Quizás, más a menudo de lo que pensamos, la interacción política entre los vecinos en vez de las opiniones personales de los gobernantes parece haber sido responsable de la creación de nuevas normativas en la ciudad.

¿Qué ideas motivaban a los ciudadanos a participar en el proceso de elaboración de la normativa? ¿De dónde procedía la autoridad de los legisladores? El poder político de los gobernantes les dio el derecho de promulgar ordenanzas municipales, pero uno se pregunta sobre qué tipo de principios descansaba su compromiso activo para hacerlo.

¿Por qué la gente acudía cada vez más a los tribunales para resolver conflictos? ¿Por qué se pusieron por escrito los acuerdos? Los gobernantes municipales crearon archivos y “memorias escritas” de prácticas legales, pero cabe preguntarse qué les motivó a hacerlo. Tales preguntas solo pueden responderse estudiando tanto la historia política como la legal de las ciudades. En suma, estos encuentros quieren unir a los historiadores combinando ambos aspectos en su trabajo.

Law and Authority in the Medieval Atlantic city (and beyond)

 Much of the sophistication of the late medieval public sphere at both the state as the local level came from legal practice, and the discourse that it generated. In the period between 1250 and 1550, rapid changes within the juridical and political history of communities took place. More law was written down, and more new law was made. More people went to public courts, and far more judgments were written down. While the juridical power of lords, kings, and emperors has already abundantly been studied, a systematic comparison of urban law and legal practices across Europe has not yet been undertaken. Townspeople (both the elite as well as the less powerful inhabitants) were coming to be involved in the arena of written law, everywhere, which in itself tied them into the political networks of the town. Even if this participation was not always willing, and took place in contexts of subjection and contention, the legal world was touching everyone by the later Middle Ages. Furthermore, political thinking about legal practices and the government of towns was increasingly written down by lawyers and secular clerks, sometimes resulting in the production of treatises on ‘how cities should be governed’. The growing production of texts in the later medieval towns (verdicts, agreements, ordinances, treatises, and legal records) enables historians to study the political history of law within an urban context. Therefore we invite speakers to think about the following questions. Who took the initiative to make law in the medieval town? Perhaps more than we think, the political interaction between townspeople rather than the personal opinions of urban rulers seems to have been responsible for the creation of new rules in towns. Which ideas did motivate townspeople to participate in the law making process? Where did the authority of law makers come from? Their political power gave urban magistrates the right to promulgate town ordinances, but one wonders which kind of principles lay on the basis of their active engagement to do so. Why did people increasingly go to court to settle conflicts? Why were these settlements written down? Town magistrates created archives and ‘written memories’ of legal practices, but one wonders what motivated them to do so. Such questions can only be answered by studying both the political as well as the legal history of towns. As a result, this conference wants to unite historians combining both aspects in their work.